viernes, 19 de marzo de 2010

Dios, el vacio y el hombre:

By: imagenes On: 10:44
  • Share The Gag
  • Dios, el vacio y el hombre:

    Nunca he sido un creyente muy convencido de la astrología, pero en estos momentos se me hace que, sin duda, debo tener algún astro atravesado, de otra manera no podría explicar esos temas y preguntas tan fuera de lo normal, al menos para mí, qué están dando vuelta por mi cabeza.
    Hoy me pregunto ¿Si el Vacio es infinito, está en todas partes, inclusive dentro de nosotros, siempre ha existido, es eterno, no será él ese Ser que ha creado todo lo qué existe incluyendo la vida?
    Ya me parece escuchar las protestas y criticas de muchos creyentes, pero esperen un momento razonemos. ¿No son las definiciones del vacío las mismas definiciones que se atribuyen a Dios?
    Antes de continuar permítame hacer unas aclaratorias: en cuanto a religión se refiere soy laico y respeto profundamente todas las creencias, al referirme a Dios, me refiero al dios de toda la humanidad, sin importar el nombre que se le dé; otra vez recurro a Lao Tze cuando explicando el TAO dice: “El Tao que se intenta aprender no es el Tao mismo; el nombre que se le da no es su nombre adecuado…Había algo de indeterminado antes del nacimiento del universo. Esa cierta cosa es muda y vacía…No conociendo su nombre yo la llamo Tao.”
    El nombre no es lo importante, lo verdaderamente importante es que Dios, y continuare usando este nombre porque es el más cercano a las tres religiones Abrahamicas, a prescindir de su nombre es el Padre,( el Tao dice que es también la Madre) , está dentro de cada uno sin importar raza, color, credo. Somos física y genéticamente diferentes, pero en lo que respecta a la vida, lo que hace posible nuestra existencia, la palabra y la libertad de decisión ¨el libre albedrio¨, que nos separan del resto de los seres vivientes, en eso, somos todos iguales.
    Cuando los textos dicen: ¨Dios creó el hombre a su imagen y semejanza¨ No creo que se refieran a nuestra apariencia física, creo más bien que se refieren a la semejanza en el ¨Logo¨, la capacidad de hablar, de pensar y decidir, y sobre todo la capacidad de amar ( El hombre nace bueno).
    Esas semejanzas con Dios, es lo que nos hace hermanos. Lo repito, sin distinción de razas colores, credos…Los demás somos nosotros.

    miércoles, 3 de marzo de 2010

    El vacio y el infinito

    By: imagenes On: 11:40
  • Share The Gag
  • El vacio y el infinito

    Se me ocurrió que en esta época de tecnología avanzada, la ciencia como la fantasía han perdidos sus limitaciones y juntas nos pueden llevar a viajes increíbles.
    Acompañadme en este viaje por el cosmos, empezaremos por el microcosmos y continuaremos por el macrocosmos. Para nuestra primera aventura utilizaremos un microscopio electrónico de la máxima potencia, el cual con oportunas mejorías aportadas por nuestra fantasía, nos llevara a viajar en las fronteras de las partículas sub atómicas.
    ¿Listos para el despegue? Recuéstese los más cómodamente posible, cierren sus ojos y dejen que su mente visualice nuestro fantástico viaje.
    Coloquen una de sus manos bajo el lente del microscopio y demos inicio a la observación; lo primero que veremos será nuestra piel, alguna vellosidad y unos puntos que son los poros de la epidermis. Aumentamos la aproximación del lente, ahora el paisaje cambia, esos pequeños poros, que habíamos vistos, crecen se convierten en cráteres. Viajamos a través de ellos comenzamos a ver otros tejidos, unas células aparecen en nuestro visor, pero continuamos sin parar e incrementamos mucho más la aproximación, el espacio se abre frente a nosotros, estamos suspendidos en el vacío, vemos acercarse un grupo de moléculas, parecen constelaciones en el espacio, formadas por átomos muy próximos entre sí ; pequeños sistemas solares, una estrella y los planetas girando a su alrededor; esos sistemas solares están separados entre ellos, hay vacio que los une, es el mismo vacio que nos une a nosotros con ellos. Es fantástico, estamos suspendidos en el vacío que rodea y separa los átomos que forman la materia de la que estamos hechos.
    Continuamos avanzando en ese micro cielo: neutrones, protones, electrones ¡Miren! unos puntos nos alcanzan y pasan como centellas a nuestro lado, diminutas partículas que al pasar dejan una estela luminosa, energía pura. Hemos llegado a la frontera del microcosmos, después de la energía y la luz el infinito.

    Ahora, terminada la primera fase de nuestro viaje, dejamos a un lado el microscopio extraordinario, y damos inicio a la segunda aventura.
    Salimos al patio para dirigirnos a la astronave que nos llevará en este paseo por el macrocosmos.
    Tomamos conciencia de que estamos en el patio de la casa, en el barrio de la ciudad en la que vivimos. Despega la nave y a medida que se eleva vemos, como poco a poco, va desapareciendo nuestro barrio y por la ventanilla aparece nuestra ciudad, solo una mirada y ya la ciudad deja paso a una grandísima extensión de tierra, con ciudades, pueblos campos, ríos, lagunas, es la región… luego vemos nuestro país. Pasamos a través de un cumulo de nubes y observamos como la Tierra, nuestro planeta alejándose en el espacio, con su luna moviéndose lentamente a su alrededor, acompañándola en la órbita alrededor del sol, ahora se confunde con los demás planetas del sistema solar. Estamos suspendidos flotando en la nada, errando en el vacío, ya no distinguimos el arriba del abajo, simplemente vamos hacia el infinito, dejamos el sistema solar y encontramos un sinfín de galaxias, meteoritos, cometas; vemos nacer una nueva estrella y apagarse otra, un hueco negro…Estamos rodeados de espacio, el vacio rodea y penetra todo lo que existe, por más que vaguemos nunca llegaremos al final del camino, el firmamento es infinito. Regresamos hacia nuestra tierra, nuestra casa, pero la nada nunca nos ha dejado. Nuestro viaje está por terminar.
    Recuerdo algo que leí de Lao Tze, el escribió hace algunos miles de años: - “¿De qué sirve una jarra, sin el vacío que nos permite llevar el agua? Los radios convergen al centro de la rueda pero es el vacío lo que la define y permite que ruede.”
    Vimos como cada cosa se movía, en el espacio, con un orden bien definido, diría un plan pre establecido, por una inteligencia infinita, siguiendo leyes que gobiernan los Cosmos.
    Todo está estrechamente relacionado, desde la más pequeña partícula de la materia hasta la más grande de las galaxias; lo único que une todo este fantástico universo es el ¨ Vacio.¨ El permite que todo mantenga la distancia debida, controla los movimientos; creando una maquina tan compleja como el universo para qué funcione a la perfección durante la eternidad.
    Texto de Fredonedi agregado el 02-03-2010.

    miércoles, 7 de octubre de 2009

    Un encuentro casual

    By: imagenes On: 10:32
  • Share The Gag
  • Un encuentro Casual


    Esta carretera que no termina nunca, interminable culebra que sube i baja por colinas y valles, es una interminable lengua de asfalto que se proyecta al infinito, contorneada por interminables hileras de pinos y abetos; de vez en cuando, aparece una finca o un pueblo lejano, olvidados por el tiempo, que forman un monótono paisaje, verde y gris, en movimiento.
    Esta mañana, como todos los Lunes del verano, voy conduciendo, medio dormido, a lo largo de sus rectas y curvas interminables. Estoy regresando del campo en el que mi familia acostumbra pasar sus vacaciones. Los kilómetros pasan por mi parabrisas en forma de árboles y granjas en movimiento, el aire condicionado de mi Honda trata de lograr una temperatura casi aceptable, un “CD” difunde los blues de Eric Clapton, esa música logra en mí un efecto casi sedante.
    Al salir de una curva algo llamó mi atención; un auto, parado en un lado del camino con una llanta vacía. Reduzco la velocidad, su pasajera, apoyada en él, con aire desesperado, mira la llanta desinflada; decido parar y prestar ayuda.
    No soy de los que paran en carretera para auxiliar al primero que haga una señal, más bien siempre digo que no es bueno parar puede ser peligroso, y si no lo es, lo meno que puede pasar es una enorme perdida de tiempo con un desconocido; por costumbre acelero y me hago el que no vio. Esta vez algo hizo que me detuviera...Posiblemente fue la cara de angustia de la infortunada pasajera, o las formas de su cuerpo nada despreciable. Vestía una blusa blanca, sobre una falda beige muy ceñida, que resaltaba un busto firme y sólido, el pelo castaño, liso, suelto sobre los hombros servía de marco a una espléndida cara con ojos marrones intensos y labios húmedos, ligeramente coloreados.
    –¿Hola necesitas ayuda?
    – Creo que sí, estoy desesperada no se que hacer
    – Una llanta vacía no es tan grave, deja que yo la cambie
    – Este es el problema, la de repuesto tampoco tiene aire, no se como pasó, probablemente mi hijo, algunas de las veces que ha usado el auto.
    – La solución es que cerremos el vehículo y te llevo a la estación de servicio mas cercana, creo hay una como en 40 Km. de distancia; algún mecánico podrá ir a retirar el auto y a reparar las llantas.
    – Gracias te agradezco mucho, no quisiera molestar
    – Vamos ninguna molestia la estación está en el camino; permite que me presente, Alberto para servirte – Encantada, Dana. Te agradezco la ayuda.
    – Ven sube al auto yo paso tus cosas al mío.
    En cuanto puse en movimiento el coche, ella inició a hablar. Me conto que vivía en la ciudad, yo le narré de mi familia en el campo y de los viajes que hacia todos los fines de semana para estar con ellos, hablamos sin interrupción de cuanta cosa se nos ocurriera, de vez en cuando la miraba, veía como la falda dejaba descubiertas unas rodillas encantadoras, sobre unas piernas firmes, algún movimiento del auto o de sus piernas subía un poco mas la falda, dejando para mi ávida mirada, unos centímetros más su de piel aterciopelada.
    –Mandaré mi hijo a recoger el auto al taller mecánico, mi marido es de esos hombres de negocios que vive entre un viaje y una conferencia, alguna vez por accidente, recuerda tener una familia y pasa unos días con nosotros, pero eso si siempre pegado del celular, del teléfono o del Fax; esta firmemente convencido que sin su presencia el mundo no podría rodar.
    – Soy más tranquilo –Dije riéndome – Es cierto que algunas veces también viajo por trabajo, pero la mayor parte de mi tiempo soy un sedentario.
    – ¿Tu familia?
    – Hijos e hijas casados, mi mujer muy atareada: con nietos e hijos, con sus reuniones semanales de Canasta y té con las amigas; alguna vez nos encontramos entrando o saliendo del dormitorio, o sea, somos una familia normal en todos los sentidos.
    Al ver como se rió, de mi comentario, hizo que también me riera con ganas. Faltaban pocos kilómetros para llegar a la estación de servicio, paulatinamente reduje la velocidad, no deseaba llegar, quería prolongar esto lo más posible – ¿Se habrá dado cuenta? – Ella me miró con sus ojos marrones encendidos, mientras una sonrisa cómplice se dibujó en sus labios, bajó su mirada y su mano rozo la mía, me di cuenta de que un pequeño temblor la estremecía.
    –¿Qué haces, trabajas?
    – Soy maestra pero ya no enseño: pinto por placer y alguna que otra vez vendo algún cuadro, estudio en un taller de pintura, veo televisión, reuniones periódicas con amigas; de esta manera lleno los espacios dejados vacíos por los múltiples viajes y ocupaciones de mi marido ¿Y tú en qué trabajas?
    – Yo tengo muy pocos espacios vacíos, tengo que trabajar, soy fotógrafo, trabajo para algunas revistas y para publicidad, tengo un estudio en el centro.
    – Entonces conocerás muchas modelas bonitas.
    – Alguna que otra para algún trabajo, pero generalmente mis fotos son paisajes, reportajes.
    – Me gustaría ver tus fotos.
    – A mi ver tus pinturas.
    Continuamos así hablando de un sinfín de cosas, el tiempo voló sin darnos cuenta.
    – Estamos llegando a la estación de servicio, pongo combustible al auto, luego lo estacionamos y vamos a hablar con el mecánico, yo te acompaño. ¿De paso tomamos un café y estiramos un poco las piernas te parece?
    – Si un café nos vendría muy bien.
    _ ¿Los señores desean ordenar?
    – Si gracias, un café con crema y pastelitos para la Señora y para mí un expreso y un vaso de agua mineral.
    Sentados frentes a nuestras tazas de café nos mirábamos en silencio .En qué estaría pensando ella:
    –¿Dios qué me está ocurriendo? Siento que algo me atrae hacia él, ¿será su sonrisa o su mirada escrutadora? Algo hay no puedo dejar de hablarle, me gusta cómo me mira siento que le gusto ¡No! no puede ser solo lo estoy imaginando, estoy dejando que la fantasía me lleve, el solo trata de ser gentil.
    ¿Qué estará cruzando por su mente? –
    – Es bella, inteligente, cuan agradable es el hablarle; sus ojos me miran y mi corazón se sobresalta ¿se dará cuenta ella de lo que siento cuando nuestras miradas se encuentran? –
    –Estos pastelillos me recuerdan los que hacían las monjas del colegio para las meriendas. Con mi compañera, Fernanda, nos metíamos a escondida en el comedor y los robábamos.
    – Eres una ladrona de pasteles. – Como ríen esos ojos y su boca se ilumina con su sonrisa –
    – Yo de chico ayudaba al cura de la parroquia en las misas y sabes me robaba parte de las ofertas.
    Conversaciones intranscendentes, los dos hablábamos por el solo placer de hablar, nos relatábamos esas cosas que nunca se dicen, recuerdos de un pasado que no tienen importancia, solo el placer de hablar sin inhibiciones sin pensar, solo estar juntos.
    –La vez que con mi prima conocimos dos chicos...
    – No me interrumpa ahora me toca a mí, tu ya contaste lo tuyo.
    – Solo quería decirte de la vez que jugando Baloncesto...
    – Calla después me cuentas ahora me toca...
    –Viste la hora debemos irnos, como corre el reloj ¿no habrá una manera para detenerlo? En muy poco tiempo estaremos llegando a la ciudad.
    De nuevo en el auto, ella me habla, casi ni la escucho, solo veo sus ojos. Vamos corriendo sobre la pista de asfalto, el sol va bajando a nuestra derecha, iluminando de azul rojizo la campiña.
    – Es muy cómodo tu auto, me gusta.
    Continúo escuchando su voz, mientras no puedo dejar de pensar en: sus ojos que me miran, sus labios, la blusa en la que se dibuja su seno…el aroma de su perfume me invade…Qué hermosa ¿Sospechará ella como me turba su presencia, su proximidad?
    El me está mirando de nuevo, observa mis senos; siento sus ojos acariciar mi piel, ya no escucho lo que dice, mi corazón se acelera, ¿qué pensará de mi?..
    – Mira esa granja a nuestra derecha ¿ves los cultivos de uvas? En ella se produce un fantástico vino tinto del tipo Cabernet…–Mi mano otra vez busca la de ella, la encuentra las dos se unen…una corriente cálida recorre mi cuerpo–
    – Esta granja, con su granero en el centro me recuerda de una vez en que estábamos visitando en el campo la casa de unos amigos de mis padres…el hijo del granjero, un buen mozo de 16 años, escondidos detrás de unos árboles, me dio el primer beso, luego muy apenado bajó la vista y me pidió disculpas ¿Cuánto tiempo pasó? mejor ni recordar.
    – Te cuento, en la segundaria había una chica muy linda, pasé meses tratando de hablar con ella, no encontraba el coraje, al fin un sábado la invité a salir: paseamos, comimos helados, hablamos de muchas cosas; quería besarla…varias veces lo intente, pero el valor me abandonaba antes de actuar. Cuando nos despedíamos frente a su casa ella se acercó y me besó… Más adelante hay un estacionamiento con un mirador, desde él se ve todo el valle y la ciudad, si quieres paramos y vemos el sol ponerse. Es un espectáculo ver como el paisaje va cambiando de color.
    –Sí, me encantaría, vamos a verlo; ya el tiempo no importa.
    El aparcamiento es una pequeña plaza rodeada de arboles,con servicio de agua y aire, bancos rústicos de madera, para que los conductores puedan descansar mientras observan el panorama, hay un binocular de esos que con unas monedas te permite acercar el paisaje lo suficiente como para ver la ciudad y el valle.
    –Toda la vista es nuestra, mira como el sol colorea de rojo los bosques, ¿ves el gran rió que divide la ciudad en dos partes?
    – Si es bellísimo, nunca me había parado a ver.
    Con esos colores el paisaje se convierte en una pintura impresionista. Me acerco a Dana, pongo mi brazo alrededor de su cintura, ella apoya su cabeza sobre mi hombro, quedamos los dos inmóviles, sin respirar por el temor a romper el encanto. Los minutos pasan, siento el corazón de ella latir, su mano estrecha la mía ¿Será así la felicidad? Acerco su cara con mi mano y beso sus labios húmedos. Ella devuelve el beso, nos abrazamos, el viento acaricia su pelo…otro beso, otro, otro más. El sol nos mira complacido mientras se esconde detrás del horizonte. La tomo de la mano y la acompaño al auto, subimos sin hablar, solo silencio, silencios llenos de deseos.
    Otra vez corremos sobre la lengua de asfalto que nos lleva inexorablemente al final de nuestro encuentro…La ciudad se acerca rápidamente, mientras la noche cae sobre nosotros. Siento su mirada sobre mí; ya no hay conversación, sólo silencio. Tomo su mano con la mía, tiembla, necesito romper el silencio que nos ahoga.
    – ¿Quieres conocer mi estudio?, queda en el camino.
    – Si quiero, lo deseo.
    Su mano lleva la mía y la deja sobre su pierna, sus ojos brillan, una sonrisa aparece en su cara. – Lo deseo, Dios mío lo deseo, perdóname, nunca hice nada igual, no se explicármelo pero no puedo renunciar. –La quiero, no puedo dejarla ir, ella también lo desea. –Mi marido, mi hijo ¿qué haré? ¿Dejar una vida por un capricho?, Por qué pienso esto, tengo derecho a dar un sentido a mi existencia ¡Ahora! es sólo el presente, no puedo renunciar. –

    Subimos por las escaleras, tercer piso, abro la puerta del estudio, enciendo la luz.
    – Este es mi sitio de trabajo, es el santuario donde creo mis obras de arte, mis fotos.
    – Es buen sitio, el desorden me dice que eres un buen artista.
    Su observación hizo que me riera, el humor ha regresado. De nuevo conversamos alegremente, como en el primer momento; le muestro el apartamento.
    – Este es el ingreso, la recepción, un escritorio y en las paredes fotos de mis viajes.
    – Tienes una recepcionista, lo veo por las dos rosas en el florero sobre el escritorio.
    – Si, una gorda muy simpática y atenta con los clientes; éste es el estudio, una tarima al fondo con luces, spot, reflectores y todo el equipo necesario; el diván y las butacas sirven para descansar mientras se cambian las escenas o los modelos; las dos puertas del fondo, una es el baño, que sirve de vestidor y el otro el cuarto oscuro o laboratorio donde revelo y termino las fotos.
    – Quiero ser modelo de tus fotos.
    Enciendo las luces y coloco los reflectores, tomo mi Nikon y Riéndo disparo dos fotos seguidas, luego la tomo de la mano y la llevo al centro del escenario. Ella imita unas poses y yo clic, clic, clic.
    – Ahora desabrocha tu blusa.
    – ¿Así está bien?
    – No, más sexy, un botón más y baja el tirante del sostén quiero que un seno salga de la blusa.
    – Ya está ¿te gusta?.
    – Es hermoso..clic, clic, clic.
    – ¿Quieres me quite la blusa y el sostén completos?
    – ¡Sí! tú eres la modela, inventa las poses, rápida el tiempo es oro.
    Los dos reíamos como locos. La acaricio la beso, me besa...clic, clic, clic...
    –Ahora la falda, bájala poco a poco, si mueve las caderas bajándola...clic, clic, clic...
    – Es mi turno, dame la cámara y tú te desvistes.
    Risas, abrazos, besos, risas....me quito la camisa y ella clic, clic, clic...
    –Mi bella fotógrafa ¿te gusta esta pose?
    – No, más sexy, más sexy...estos novatos nunca aprenden...clic, clic, clic.
    Besos, caricias, besos. La levanto en mis brazos la llevo al sofá y la acuesto. Mis manos recorren su cuerpo, me abraza, siento sus manos en mis espaldas, mi corazón salta se acelera, un escalofrío recorre mi espalda. – Como son suaves sus manos en mi cuerpo, cuantas sensaciones, tiemblo, había olvidado que era posible sentir este placer siento llegar el clímax. Abrazados unidos, somos uno; música celestial.
    Es noche avanzada, Dana baja del auto, una sonrisa
    – Hasta luego amor.
    – No dejes de llamarme quiero nos veamos.
    – Te llamo tengo tu teléfono.
    Mientras abre el portón del edificio ve como el auto de Alberto se aleja y se desvanece en la noche oscura.
    Buenos días ma. ¿Ya desayunando?
    – Linda mañana querido.
    – Necesito tu auto hasta el medio día ¿me lo prestas?
    – ¿No te dije? Ayer el auto se quedo con una llanta vacía en el camino y lo deje en un taller
    –Tienes razón yo iré a buscarlo, ya hable con Carlos paraqué me acompañe con su coche.
    Señora, disculpe, la llaman al teléfono.
    – ¿Quien es, quien me llama tan temprano?
    – No entendí bien creo un tal Sr. Alberto, no sé de cual estudio fotográfico.
    –Ya le contestare en el salón… ¡No! no, espera dile que no estoy, dile que salí de viaje y no sabes cuándo regresare.


    Arnaldo Mattogno
    Revisión 5/10/2009